lunes, febrero 18, 2008

No hay plazo que no se cumpla


¡Así que estoy volviendo a escribir! No sé cuánto me durará, pero por mientras pueden ir a chequear. Es la dirección original (apretar aquí)

¡Bienvenidos todos!

viernes, noviembre 24, 2006

Resurrección, pero silencio


¡Hola!

No volveré a escribir en el blog, al menos no todavía... Para quienes entran acá por primera vez y se extrañan del abrupo quiebre, acá están las explicaciones...

¡Muchos saludos y lean cuanto quieran de lo que quedó!

viernes, septiembre 22, 2006

¡Púdranse, mujeres!

Cachagua, enero del 2006, una casita con vista al mar. Luego de un gran y contundente almuerzo familiar, mi prima y yo, ambas entonces portadoras de un historial amoroso reciente del terror, figuramos lavando los platos, actividad que ese día nos toca, y que de paso combina perfectamente con el cuadro de ¡tapita!

Luego aparece mi hermano chico; 17 años, contento y radiante, posicionado entonces justo en el lado opuesto; casi dueño de las playas. "Púdranse, mujeres" escuchamos que nos dice, yéndose, luego de dejar algunas cosas sucias en la cocina, todo descuidado y simbólico.

Mi prima y yo nos miramos con ojos redondos, llenos de risa, horror y sorpresa, y yo, para alivianar la violencia y para dar cierto toque sarcástico, le digo: "Bueno... quizá quiera que nos pudramos, pero, hey, por lo menos es capaz de decirnos estas cosas a la cara", lanzando una miradita irónica, ridiculizando el general desastre, y entonces borbotan afuera con impresionante intensidad las carcajadas de ambas, casi ahogándonos. Puro humor negro, pero uno de lujo.

El cabro chico escucha y se devuelve, de tan escandalosa que es la risa. Pregunta del porqué, y cuando al fin logramos hablar y contarle, él nos mira con una expesión tan sonriente como consternada ("ahora sí se volvieron locas"), para luego explicarse, encogiendo los hombros en señal de inocencia, diciendo: "Pero si yo nunca dije eso... yo dije ¡apúrense, mujeres! Y además, lo dije en broma"...

Doble ataque de risa; de la exageración, de las cosas mal escuchadas, del drama hecho carcajadas, de las embaladas y a veces tan equivocadas psicologías; risa, en fin, de la vida misma.

viernes, septiembre 15, 2006

Mi registro

A veces me horroriza mi propio corazón. Siento que me condenará. Que pertenece a otros. Que me delata. Quiero, entonces, pasar quieta, pero me horrorizo cuando veo que he dejado mis huellas a lo largo del mundo, que jamás podré dejar de expresar en cada cosa que hago o que dejo de hacer quién he sido.

Trato de replegarme, entonces, o aún antes de esto, para protegerme y sentir que nadie podría manipular mi centro... pero cuando tengo esta sensación de vulnerabilidad simplemente me paralizo.

Y en esos momentos me digo, no puedes tenerle miedo, no puedes tenerte miedo a ti misma; eso es tenerle miedo a la vida, a lo más profundo y a lo más superficial: al todo junto y palpitando, conectado... pero aún así no logro consolarme más que encontrando salidas posibles a la hora de que alguien pudiera revelar mi interior y todo cuanto en él hay... como si no fuéramos así todos, como si no tuviéramos todos heridas, importancias y secretos.

Como si no fuéramos todos vulnerables.

Porque aunque lo somos, y aunque lo sé, no logro desligarme del destino único de mi propio corazón... como si estuviera manchado, cuando en realidad sólo está vivo, y por eso mismo siendo único y sensible, respirando.

... Es que es aterrador a veces sentir.

lunes, septiembre 11, 2006

En una noche cualquiera

Liguria de Manuel Montt, el jueves pasado. Luego de haber ido al evento mula de las galerías de Alonso de Córdoba abiertas nocturnamente, que se suponía que incluía música en vivo y gente, pero que al final no incluía nada de eso, nos encontrábamos en un relajado pero igual muy revindicador alargue de la noche.

Una abstemia, otra a dieta, otra con prueba al día siguiente muy temprano; la poco taquilla y casi vergonzosa orden, en medio de tantos sibaritas, fue la de unas simples tres Coca Colas Light. Un rato después llegó otra amiga más, pechando los rastros de la noche, preparándose para ir a otro carrete más, con otra gente; uno divertido y destructivo al que, por diferentes obligaciones, el resto no iríamos. Piscola, piscola. Sola, pero acompañada por nosotras, en su mundo pero a la vez en otro cada vez más paralelo, alegre, distante y grande.

Y al irnos el mozo, riéndose solo, tirando la frase más brillante de la noche: "A veces me toca que, en algunas mesas, hay una persona que no toma, porque cuida a los demás... Yo me pregunto cómo será ella - apuntando a mi amiga - si necesita que sean TRES las que se preocupen!!".

Y luego las risas de todos, incluyendo a la curagüilla, diriase hasta orgullosa de salvar nuestra sobria, moderada y responsable dignidad.

Nota: el flyer de las "gallery night" de Alonso de Córdoba es de otra fecha, pero es porque no encontré de en la que fuimos.

miércoles, septiembre 06, 2006

El verdadero amor no puede perderse.

Paul Auster, un escritor muy conocido, logró en "Creía que mi padre era Dios" dar a luz a una obra magistral que, irónicamente, no salió de su propia pluma, sino que de los escritores más improvisados pero más reales que pudieron encontrarse. Ellos, siendo en principio radioescuchas improvisados, tomaron una invitación a poner en papel historias verídicas y remecedoras que Auster hizo al dirigir un programa de radio, y podría decirse que la suavidad de sus historias logró convertirlos ni siquiera en escritores, sino que en verdaderos poetas.

El resultado de este proyecto son más de 500 páginas de goce sincero y puro, en un abanico de vivencias de personas de todas las edades, credos y razas (aunque todas pertenecientes a norteamericanos), entre ellas una que quiero poner aquí, por ser tan linda, y por ser primavera (o casi).


En 1947 mi madre, que se llama Deborah, tenía 21 años y estudiaba literatura inglesa en la Universidad de Nueva York. Era una chica preciosa, vehemente aunque introvertida, y sentía una gran pasión por los libros y las ideas. Leía de una forma voraz y quería ser escritora algún día.

Mi padre, que se llama Joseph, era entonces un pintor en cierne, que vivía de dar clases de arte en un instituto del West Side. Los sábados pintaba durante todo el día en su casa o en Central Park y después solía permitirse el pequeño lujo de cenar fuera. La noche del sábado en cuestión, decidió ir a un restaurante de barrio llamado La Vía Láctea.

La Vía Láctea resultó ser el restaurante preferido de mi madre, y aquel sábado, después de estudiar toda la mañana y parte de la tarde, se fue allí a cenar llevando consigo un viejo ejemplar de Grandes esperanzas de Dickens. El restaurante estaba abarrotado y mi madre ocupó la última mesa que quedaba. Se preparó para una velada de goulash, vino tinto y Dickens, y rápidamente perdió contacto con la realidad que la rodeaba.

Media hora después el restaurante estaba tan lleno que sólo se podía comer de pie en la barra. La agotada camarera se acercó a mi madre y le preguntó si le importaría compartir su mesa con otra persona. Mi madre dio su consentimiento casi sin apartar los ojos del libro.

"Una vida trágica la del pobre Pip", dijo mi padre al ver la gastada cubierta de Grandes esperanzas. Mi madre levantó la mirada y en ese momento, según ella, vio algo extrañamente familiar en los ojos de aquel hombre. Muchos años después, cuando yo le suplicaba que me contara la historia una vez más, suspiraba y decía: "Me vi a mí misma en sus ojos".

Mi padre, totalmente cautivado por la persona que tenía delante, jura hasta el día de hoy que oyó una voz dentro de él. "Esta mujer es tu destino", le dijo la voz, e inmediatamente sintió un cosquilleo que le recorría el cuerpo de la cabeza a los pies. Sea lo que fuere que mis padres vieron, oyeron o sintieron aquella noche, ambos se dieron cuenta de que había sucedido algo casi milagroso.

Hablaron durante horas, como dos viejos amigos que se encuentran después de mucho tiempo. Más tarde, cuando se despidieron, mi madre escribió su número de teléfono en el interior de la tapa de Grandes esperanzas y le regaló el libro a mi padre. Él le dijo adiós, besándola dulcemente en la frente, y después se alejaron, en direcciones opuestas, y se perdieron en la noche.

Esa noche ninguno de los dos pudo dormir. Incluso después de cerrar los ojos, mi madre sólo veía una cosa: el rostro de mi padre. Y mi padre, que no podía dejar de pensar en ella, se quedó toda la noche levantado pintando el retrato de mi madre.

Al día siguiente, que era domingo, fue a Brooklyn a visitar a sus padres. Se llevó el libro para leerlo en el metro, pero estaba tan exhausto después de pasar la noche en vela que, después de leer algunos párrafos, le entró sueño. Así que metió el libro en uno de los bolsillos de su abrigo - que había dejado en el asiento junto a él - y cerró los ojos. No se despertó hasta que el tren se detuvo en Brighton Beach, en el extremo opuesto de Brooklyn.

Para entonces, el tren estaba desierto y, cuando abrió los ojos y fue a coger sus cosas, el abrigo había desaparecido. Alguien lo había robado y, dado que el libro estaba en uno de sus bolsillos, también se había quedado sin él. Lo cual significaba que también se había quedado sin el número de mi madre. Desesperado, empezó a buscar por todo el tren, mirando debajo de los asientos, no sólo de su vagón sino de los vagones anterior y posterior al suyo. Joseph se había sentido tan feliz el día anterior de haber conocido a Deborah que no se había preocupado de averiguar cuál era su apellido. La única referencia que tenía de ella era su número de teléfono.

Mi madre nunca recibió la llamada que esperaba. Mi padre la buscó en varias ocasiones en el Departamento de Inglés de la Universidad de Nueva York, pero nunca la encontró. El destino los había traicionado a los dos. Lo que aquella primera noche en el restaurante había parecido inevitable pasó a ser algo claramente imposible.

Aquel verano los dos se fueron a Europa. Mi madre fue a Inglaterra a hacer un curso de literatura en Oxford, y mi padre se fue a pintar a París. A finales de julio mi madre tenía un descanso de tres días en sus estudios y voló a París, decidida a absorber toda la cultura que pudiese durante aquellas setenta y dos horas. En el viaje se llevó un nuevo ejemplar de Grandes esperanzas. Después de la triste historia con mi padre, no había tenido la fuerza de volver a leerlo, pero una vez en París y sentada en un restaurante abarrotado después de un largo día de visitas turísticas, lo abrió por la primera página y empezó otra vez a pensar en él.

Después de leer unas pocas frases, un maitre interrumpió su lectura para preguntarle, primero en francés y después en un inglés macarrónico, si le importaría compartir su mesa. Mi madre dio su consentimiento y volvió a su lectura. Poco después oyó una voz conocida.

"Una vida trágica la del pobre Pip", dijo la voz, y entonces ella levantó la mirada y allí estaba él otra vez.

LORI PEIKOFF
Los Ángeles, California.

sábado, septiembre 02, 2006

No me cortes los rayitos

Tenía unos 10 años cuando, en clases, una profesora se puso a hablar de la masacre judía y de cómo todo su sufrimiento y horror había aparecido por el fijarse y jerarquizar diferencias meramente físicas, raciales, culturales: ninguna de ellas más importante que el alma misma, ninguna de ellas relevante, y en especial ninguna de ellas motivo lógico de discriminación - eso último considerando que la discriminación misma pueda ser realmente lógica.

Esa mañana nos pilló como un grupo de niñas uniformadas, mirando con ojos enormes y cada vez más horrorizados a un mundo que se iba revelando capaz de contrariedades como esa. La profesora, siempre sonriente, intentando ilustrar el asunto, intentando quitarle importancia, llamó entonces a unas cinco compañeras y las hizo ponerse adelante, separándolas de nosotras, como si fuera un juego, y dijo: "Sólo estas alumnas se habrían salvado de la masacre".

No hace falta decir que esas niñas destilaban blancura y los rasgos más europeos posibles... pero sus ojos eran tan redondos como los de cualquier otra, y estaban llenos de tensión y de miedo; llenos de aquella pureza que no entiende divisiones. Nuestros uniformes escolares se convirtieron entonces en unos de soldados, soldaditos arrastrados por la vida, soldaditos disgregados, asustados, inocentes. Nos miramos unas a las otras como si lo que estuviera pasando fuera algo irreal, intentando aferrarnos, juntas, fuera de las divisiones, y no sé quién se sintió peor: si las que fueron llamadas o las que no lo fuimos.

Sólo sé que ese día, aún siendo a través de un juego, sentí la crueldad del destino impuesto por manos ensagrentadas, y que la naturaleza de tal destino, aún aceptado en broma, aún aceptado por algo que pretendía ser didáctico, me marcó lo suficiente como para recordarlo ya más de una década después, en cada detalle de su impresión incisiva, helada, paralizadora del tiempo.

Sé que la profesora tuvo buenas intenciones, pero tengo sentimientos muy encontrados por habernos enseñado, indirectamente, a temernos, señalarnos, condenarnos unos a otros... por habernos dado siquiera la idea, el concepto de que ello podía pasar... Son sentimientos encontrados que en realidad tengo con este mundo, que parece condenarnos con una historia en ocasiones tan agria, tan difícil, que dificulta el darse cuenta que, en ese conocerla, está justamente la liberación; porque ahí aparece la oportunidad de cambiar, de volver a pensar, de decidir mejor, y de así construir una historia cada vez más alegre y más digna.

Hoy miro hacia atrás y veo que aquel día recibí una lección muy dura, pero también muy valiosa: Vi la debilidad, pero vi también la conciencia y el poder. Al sentir una experiencia de vida que era claramente errónea, pude entender con mucha mayor claridad cómo debían ser las correctas. Entendí de esas configuraciones erróneas, y de cómo somos responsables de cambiar lo que no debe ser... porque nadie debería vivir en un mundo como ese que se nos vislumbró, a lo lejos, aquella mañana.

Jamás uno podrá dejar de ver las almas de las personas que son heridas, por mucho que estructurados raciocinios apoyen de vez en cuando en ello. Jamás podremos dejar de ver la injusticia. Jamás podremos creer realmente que puede haber felicidad en un mundo que se hiere a sí mismo. Jamás podremos, tampoco, renunciar a la libertad última: nadie puede obligarlo a uno a tomar una causa, a seguir un patrón, un modo que no se quiera. En conclusión, jamás podremos perdernos de nosotros mismos, sino que, a lo más, demorarnos el triple en aceptarlo y en ponernos en camino.

Por eso más vale empezar altiro.

PD: A riesgo de romper sus corazones, adjunto una foto de un niño que murió en el tsunami de Tailandia... Se confirma ahí que el lenguaje es UNIVERSAL... es imposible darle la espalda a lo humano. Si les sale una lágrima... alégrense: es conciencia pura.

lunes, agosto 28, 2006

Filosofía cinematográfica.

1990, verano. Con sólo 8 años en el cuerpo, mi prima Isi y yo en traje de baño, pero dentro de su living y mojadas. Pan con palta en nuestras manos, leche con chocolate en vasos sobre la alfombra, y la bruja de la Bella Durmiente en la televisión, casi consumando su venganza, exclamando con fanático anhelo y ojos de loca, en la noche en que se suponía que la princesa moriría: "Hoy voy a poder dormir bien por primera vez en 20 años". Entonces la impresión profunda de mi prima, quien comenta en voz baja, como para sí misma: "Qué mala suerte la de la bruja: justo la noche en que cree que va a dormir bien, es la noche en que se va a morir", y tras su impresión, la mía ("ohh, verdad"), en infantil admirado silencio.

2006, invierno. Ya grandes, secas y vestidas, robándole unas horas a una tarde de semana laboral/académica para ver "Amadeus". Yo sentada sobre la cama, con la espalda apoyada a la pared, y ella sentada sobre el suelo, con la espalda apoyada a la cama y liquidando de a poco un helado de manjar light. Mozart haciendo fosforescente la pantalla; escribiendo, creando, amando, sufriendo, siendo derrotado, siendo ensalzado, siendo visto, siendo interpretado, y siendo llamado "Mozart", "Wolfang", "Wolfie", entre otros apelativos que mi mente ya no retiene. Al acabarse la película, otra vez mi prima: "No entiendo porqué la película se llama Amadeus si nunca lo llaman así", su idea flotando en el aire como una revelación y esta vez la risa mía.

Toda una vida de impecable lógica.

martes, agosto 22, 2006

Un poco de verano para esta incipiente primavera

Revolviendo unos mails viejos, me encontré con este que le mandé a mi amiga Maqui desde un viaje en Ecuador que hicimos en el 2002 con varias otras amigas. Me pareció tan multicolor, divertido, alegre y tropical que encontré que era casi un deber cívico ponerlo acá, para dejarlo contagiar a quien lo leyera... ¡Ojalá lo disfruten!


Lunes 18 de febrero 2002

E-mail a Maqui

Tema: Yija!

Hola linda! Te cuento que te escribe la María Paz alternativa, ya que decidí que estos días me permitiría ser y hacer cosas que normalmente no haría, para vivir así una extraña y sensual clase de vida paralela... Claro que me salió funado A LA PRIMERA OPORTUNIDAD! Y sé que querrías matarme pero más yo a mí misma, porque conocimos a unos gallos que eran bacanes, y uno me encantó!! (chileno), y durante EL DÍA en que duró nuestro romance (que no alcanzó a serlo) miradita por allí y por allá, y ante la partida tan cercana me dijo sólo te enseño a usar el fono si te quedas conmigo, y era imposible y también absurdo ser tan pasional con tal que me fui con las demás, pero podría haberle un dado un beso y me escapé!

Muy fome, aunque al menos me sirvió para entretener a los demás con mi espectacular tragedia, ya que luego de llevar mi mochilota hasta el terminal, todo galán y cinematográfico, me abrazó como si se le fuera el amor de su vida (aunque más probable es que fuera la calentura de su semana jajaja)… tanto rato que el que manejaba amenazó con irse, y tan trágico que un pasajero, conmovido, le ofreció su pasaje, cosa que al final no fue porque el amigo le dirigió una mirada asesina derretidora de glaciares enteros… jaja ¿Cómo lo hallai? Parece que la rumba ya se posesionó de mí (¿rumba es lo que tocan acá?).

Esto fue en Quito, en donde además hicimos un paseo EXHAUSTIVO por iglesias barrocas y lugares de suma belleza (¡tenía que decir eso!). Lo más divertido fue el carrete porque acá la gente se acuesta máximo a las 2 de la mañana, y unos ecuatorianos que nos querían llevar a pasear estaban horrorizados con nosotras, que fuimos sacadas casi a la fuerza del hostal tipo 12 de la noche, para luego descubrir que estaba todo cerrado!! (Claro que al final terminamos en un after hour que duró hasta las 3 guauu!! (am), tomando aguardiente con sabor a anís y otras particularidades por el estilo...).

Te cuento que ahora estamos en Atacames y tengo que irme onda AHORA porque te cobran SÓLO eeh... quina los diez minutos (¿qué tal?). Acá todo es paradisíaco, y la Maria Paz alternativa por haberla traicionado me hizo llenarla de trenzas por una inspiración, así que ahora soy tropical y combino tan bien, con esto de estar en una playa tomando caipirisima y haciendo cosas propias de películas que se ven llenas de gente linda pero que tan raro es cuando es la realidad... Está lleno de palmeras gigantes, y helechos sobrenaturales que parecen como imitaciones a tamaño gigante de lo que hay por allá... Ha sido todo choro y caluroso con tal que he gastado la plata sólo en agua y nunca en bebida... gozando la naturaleza avasalladora… como la otra noche en que, mientras llovía TROPICALMENTE, vi a un gatito PRECIOSO persiguiendo a un cangrejo que era casi de su porte!!! Lleno de pintas de colores… oohohohohhh… luego se quedaron mirando y jugando a chocar sus patas/tenazas, el típico juego de los gatos y al parecer también de los cangrejos. Creo que hasta lloré un poco, lo que pasó piola con la lluvia jaja, es que lo hubierai visto, te habríai caído derretida, fue casi como una aparición o tal vez simplemente una.

Como ves, lo hemos pasado FUERA DE SERIE, realmente espectacular, no ha habido momentos ni siquiera para sentarse a pensar en las mariposas, es como estar en una montaña rusa, y hemos conocido a TANTA GENTE, además de que casi no ha habido roces entre nosotras; nos queremos y hacemos escalopas en la playa, bailamos en los buses, capeamos olas, tocamos flauta en la calle, conversamos de la vida como si se nos olvidara que esta vez estamos aquí para vivir apuradas casi sin mirarnos las caras (se supone, pero obvio que no, jaja), y caminamos HEROICAMENTE (sin excepción), conviviendo con una humedad tan grande que no sé cómo no se nos han mojado los cerebros (¿o sí? :p). Aparte, nos pasan cosas insólitas, como que saben nuestros nombres sin haberlos dicho, o que gritan Chile cada vez que pasamos, y nos la pasamos halagadas y rientes. Qué puedo decirte, ¡la vida no nos ha tratado mal aquí!

Ojalá las cosas te vayan bien por allá po, saludos, a ver si logras ganarle la batalla al internet y mandarte un mail pa la comunidad viajera jaja, contándonos de ti y cómo te fue en tus cosas... Aunque igual a la vuelta, nos contaremos o recontaremos mejor todo... Más saludos y nos vemos, chaito!

Tu(s) amiga(s) que te quiere(n),

MP normal y MP paralela-tropical.

viernes, agosto 18, 2006

Los pajaritos

Siempre he sido buena para pasar de largo. Las noches se extienden como manteles medievales para mí, como un gran panel en donde poder pintar. Algunas veces ni sé qué anduve haciendo en ellas, pero siempre estoy consciente de que fui muy feliz, dibujando sueños o proyectos de esos sueños, tanto si salí como si no salí, conectada, sonriendo, palpitando muy mía y muy libre... Simplemente se me pasa el tiempo, en esas veces, son horas enteras para mí, en las que puedo ver y entender mi mundo con tanto amor y claridad... Soy tan vasta y tan ilimitada y tan poderosa y tan profunda entonces. No hay sueño que no pueda alcanzar, sobre el cual no pueda planificar un encuentro. No hay empresa que desde esa tranquilidad no sienta que pueda acometer. No hay barreras para mí. Siento con tanta fuerza que me olvido de quién soy, olvidando incluso mi voz y mis facciones.

Hasta la hora de los pájaros. Vienen para salvarme de mi propia intensidad y de aquel chupador estado absoluto, siendo por piedad mi llamado a dormir. Aparecen chillando casi histéricos, poco antes de verse azulino tras las ventanas, advirtiéndome sobre la moderación y sobre un probable poco eficiente día siguiente... Sus silbidos me despiertan, me reconectan con la realidad, me impiden pasarme demasiado, y siempre de la misma forma. Primero, el sobresalto, y luego el recordarme de que yo soy yo, y de que hay un mundo real y contante, tan real que si me miro a un espejo podré ver mi reflejo dotado de ojos, y de pelo, y de colores, y formas propias. La naturaleza ha seguido existiendo todo el tiempo, y yo en ella, como sólo una rama de las tantas, aunque una rama conectada, un fragmento de conciencia, una chispa tan llena de impresiones propias y de pasión personal que a veces quisiera morirse. Todo ha continuado respirando. Todo, a la vez, espera.

Los pajaritos así no sólo cierran, sino que también coronan, con sus alegres y exaltados cantos matutinos, el trabajo o el carrete de mis noches, siendo mi banda sonora a la vez que mis cómplices... Un ejército de ellos apañando mi vida, aunque por ahora incitándome a las indicaciones opuestas de las que deberían, indicaciones que probablemente seguiré de aquella forma adecuada en el ya no tan lejano futuro laboral, cuando los escuche para despertarme antes que para dormirme.

Aún así, siempre una maravilla.

sábado, agosto 12, 2006

WE´RE NOT AFRAID!!!!

(re-publicado por razones subidoras de la moral a raíz del casi último incidente).

Cuando pasó el atentado a Londres, algunos decidieron no dejarse descorazonar. Decidieron erradicar el miedo y creer que podían (y pueden) decir que no. Decidieron que eran más fuertes que esa tragedia y que nada les haría creer otra cosa.

Así nació la página http://www.werenotafraid.com/. Ella promueve la idea de que el mundo es un mejor lugar sin miedo y pretende demostrar, a través de expresivas fotos, que no se dejarán vencer por él. Todas esas fotos son una manifestación viva de la esperanza y la vida. De la fe en la verdadera naturaleza del ser humano y en su porvenir.

Cualquier persona puede mandar su foto, incluso TÚ, a pics@werenotafraid.com. Yo ya estoy pensando en cuál podría mandar yo... Hay provenientes de todas las partes del mundo y con todas sus caras, incluida una familia chilena posando con el slogan traducido a "no estamos asustados".

Hoy le estuve echando una mirada, aprovechando mis vacaciones, y al verlas decidí que tenía el deber de exportar algunas. SE VAN A EMOCIONAR TANTO: son realmente.. ufff... correctas. Un mensaje de amor pintados en tantos colores y formas como vasto es el mundo. Original, además... Indescriptible hasta que vemos las fotos y ellas hablan por sí mismas.

Las puse chiquititas para que no les colapse el pc pero creo que si las eligen con el mouse, pueden verlas completas.

Hay MUCHAS más en la página.




domingo, julio 30, 2006

Sorry

Queridos:

Sé que no he escrito en bastante tiempo, pero han habido cambios radicales en mi vida y he andado absorta en ellos!!

Sólo escribo para que se sepa que no he abandonado este ciber-recóndito lugar, pese a que mis actos últimamente no parezcan decir lo mismo :) .....

I'll be back.

sábado, julio 15, 2006

Oda a la libertad, y a la responsabilidad en ella

Mi impresión es que uno va forjando ciertas teorías a lo largo de la vida, que ayudan a domesticar las situaciones, a ser mejor, o bien, a ser con más orientación o al menos con más tranquilidad... Uno va dibujando esquemas, modelos, para entender los caminos y para dirigirlos mejor, también. Para hacerse más poderoso, eficiente, y también más feliz.

Tipo tercero medio, durante la etapa tal vez más moral, sufrida y beata de mi vida, decidí lo siguiente: que iba a vivir de forma en que, si cualquier persona pudiera ver lo que hacía o lo que no hacía, estaría de acuerdo.

Dos años después, reconsiderando tal teoría, la modifiqué a vivir de forma en que yo misma estuviera de acuerdo... y me devolví el poder.

Tal vez suene un poco exagerado y hasta mala onda, pero durante ese breve e intenso tiempo en que anduve fijándome, me fue muy fácil darme cuenta de las diferentes visiones que tenemos las personas de las cosas, y de cómo muchas veces no hay entendimiento ni comprensión, y no porque el punto acotado sea uno malo o indebido, sino que por una mera consecuencia natural de las diferencias de cada cual, y además de las diferencias entre lo que andamos buscando o de lo que consideramos valioso...

Así fue cómo me di cuenta de que uno no puede esperar que otra persona entienda realmente lo que le pasa a uno ya que es ¡uno mismo quien está bajo su propia piel! y quien sabe lo que realmente significan las cosas, o cómo éstas funcionan para sí mismo. Aunque hayan caminos por recorrer, incluidos los hacia el propio interior, es uno el arquitecto de ese destino, como bien se ha dicho, y en especial es uno el recipiente de ese corazón... nadie le dice a uno cómo sentir, y sólo uno mismo ve las cosas como las ve... y es por eso que nadie más que uno puede jugársela por sí mismo, aunque a veces otros puedan ayudar.

Con el tiempo me he dado cuenta de que las personas más sabias son no sólo las que se otorgan esa libertad, sino que las que se la conceden a los demás; las que saben que si alguien opta por un camino o por otro, sus razones tendrá; las que guardan silencio y permiten que cada quien se haga cargo de su vida, aún cuando puedan ver que algo podría fallar, ya que al creer en alguien, se da por sentado que, por su naturaleza humana, no querrá ser infeliz, por lo cual, no se mantendrá demasiado tiempo sufriendo o haciendo sufrir a otros (algo muy relacionado), si es que se puede evitar, por lo cual eventualmente encontrarán una salida apropiada y feliz... Esas personas ayudan generalmente no dirigiendo sino escuchando, lo que por lo demás es de las cosas más poderosas y útiles que hay, en ocasiones objeto absoluto de iluminación, compañía y hasta trascendencia.

Viendo todo esto y observando la contraparte es cómo uno puede darse cuenta que guiarse por lo que dice la gente a veces obedece a más a un deseo de no hacerse responsable de uno mismo que a otra cosa... y como hay quienes tampoco quieren realmente conocerse, y buscan energía del controlar a los demás, es fácil ser chupada por todos esos qué dirán, en especial por aquellos que más que ayudar o acompañar quieren convencer... pero uno en el proceso se va conociendo, y en ello descubriendo que no se puede ceder la propia libertad, aunque en ocasiones se quiera. No, señor.

Tarde o temprano uno se da cuenta de que se es inevitablemente libre, por ser uno quien está al mando de la propia vida, y, con ello, inevitablemente responsable de plasmarla e insertarla en aquel lugar soñado al que sabemos que sí podemos llegar... si somos nosotros quienes estamos trabajando por él, quienes no cejamos, quienes nos esforzamos, quienes creemos.

Y el mundo entonces pasa a ser tan aterrador como bello, por el mero hecho de estar vivo y con ello llevarlo todo.

lunes, julio 10, 2006

Un poco de filosofía científica

En mi ramo Principios Ecológicos y Medio Ambiente, el siguiente enunciado:

"Mientras más presas tiene una especie, menos depedradores tiene".

Nada más y nada menos que la vieja filosofía de: "¡Te jodo antes de que me jodas!", para ustedes, señoras y señores, desde los ámbitos más básicos y visuales de la Naturaleza, hasta los más complejos y sutiles.

Nosotros.


martes, julio 04, 2006

Tarde es mejor que nunca

Hace algunos meses ya, tanto mi colegas en el mundo blog Nefer como Joel, me mandaron un meme, pero como yo en esa época no había aún personalizado mi blog, y omitía toda información muy personal, lo dejé pasar.

El tema del meme era nombrar 5 extraños hábitos, preferentemente ridículos y secretos...

Pues bien, hoy contesto el Meme, y aquí van mis respuestas!!

1. Cuento las sílabas de lo que están diciendo las personas en la tele, y también de las canciones que estoy escuchando, o cantando, y las voy marcando con los dedos. Lo perfecto es que justo haya usado todos los dedos de las dos manos, sin tener que repetirlos, y en general no puedo estar tranquila, si ya empecé, hasta que llego a ese momento (claro que luego suelo empezar de nuevo)... aunque durante los últimos años me doy permiso para hablar en voz alta o cantar hasta completar el monto (lo que me imagino que es un hábito aún más extraño, je).

2. Me obsesiona que las cosas sean usadas de forma equitativa. Es decir, si muevo mi pierna izquierda, luego tengo que mover la derecha, o si apreto los botones del lado derecho del control remoto, luego debo apretar los izquierdos, porque si no causaré una especie de desbalance cósmico :p... Cuando tiene que ver con controles remotos o celulares a veces hasta tengo que sacarle las pilas, cosa de poder apretar a gusto los botones "desarmonizados" sin causar efectos indeseados, como llamadas no queridas, o cambios de canales que me hagan perder partes importantes de lo que estoy viendo.

3. Una vez leí en un libro de Feng Shui que tener un espejo que refleje tu cama hace que te puedan ser infiel. Desde entonces, todos los días me fijo que el pequeño espejito de mi velador, que siempre vuelve a reacomodarse sospechosamente mirando a mi cama, quede apuntando al otro lado. Lo doy vuelta, castigado, hacia la pared, y eso que ni siquiera tengo pololo en este momento que me pueda ser infiel, ni lo he tenido desde que leí sobre eso. Lo bueno, es que gracias a esta costumbre, a pesar de lo desordenada que a veces está mi pieza, siempre sé dónde está el espejito. Ojo que también le cambio el espejo de lugar a las otras personas, cuando tengo la ocasión, para ahorrarles sufrimientos románticos jaja.

4. A veces hablo con las cosas en voz alta, o con personas que no están, o con partes de mi cuerpo, o conmigo misma. Sé que suena muy loco, pero muchas veces me ayuda a aclarame la mente, y además me divierte. También a veces llamo las cosas que se pierden, aunque sepa que no me van a contestar, porque de paso me ayuda a no distraerme en medio de la búsqueda (clásico que entro a una pieza buscando algo, me quedo pegada en otra cosa y luego vuelvo varias veces... si uno anda diciendo en voz alta qué busca, es más difícil perderse). Y otras veces hasta me acompaño de las cosas, como en ocasiones en que me he quedado sola en mi casa, y he puesto, si estoy en el computador, al lado de mi silla, otra silla con mi chancho de peluche, subido sobre un cojín, para estar más o menos a mi altura, y a veces hasta disfrazado con chalcito y anteojos. Esto último me causa mucha risa, y es más un juego personal que otra cosa. Me imagino que todos nos acompañamos como podemos cuando estamos solos o aburridos.

5. Cuando chica elaboré la curiosa teoría de que las personas que están tristes pasan más frío. Por consiguiente, desde entonces, siempre me fijo en cuánta ropa la gente lleva puesta, y analizo quiénes son más felices según menos cubiertos estén, y viceversa. Esto pasó hace mucho años, y aunque ya sé que es absurdo, no dejo de considerarlo automáticamente cada vez que conozco gente, y de, en el fondo, seguir creyendo, que quienes son felices tienen sistemas fisiológicos más fuertes y por ello son más luminosos, radiantes y calientes (en el buen sentido jeje).

¡Creo que mis respuestas ilustran muy bien el grado de locura controlada que tenemos a veces algunas personas! (y yo creo que todas). Y ahora se supone que debo mandarle esto a cinco personas más... pero prefiero dejarlo como invitación o sugerencia de que lo tomen quienes quieran...

jueves, junio 29, 2006

A little respect

A mí me gustan los Backstreet Boys. Y Supernova. Y algunos hits de "Mazapán", como también otros de algunos musicales, o de la Britney Spears, o de los Venga Boys, o incluso del Topo Gigio. Y la Avril Lavigne, por ejemplo, encuentro que es seca, que tiene una calidad pasmosa que puede descubrirse a lo largo de todos sus singles, si se da la atención necesaria para escucharlos, claro: sin prejuicios.

Supongo que esto podría horrorizar a alguna gente, como ya otras veces lo ha hecho... ¡pero lo cierto es que hay entre esa música aportes realmente buenos! Y los prejuicios sobre que una es tonta, otra direccionada a tal parte, otra chatarra... ¡alejan de la posibilidad de sentirla! De darle, realmente, una oportunidad... que a veces la merecen más que ampliamente, ya que no en vano han tenido éxito... porque, sí, es cierto que hay grupos que se basan en pura imagen, pero esos grupos nunca duran demasiado, a no ser que sean una leyenda (y no de las buenas) como Milli Vanilli y el megachascarro que protagonizaron, o eso de preguntarse cómo Xuxa puede haber sido mi ídolo infantil (aunque, para ser sincera, no fue el mío).

Como a mí me gusta tanto la música, y conozco bastante, muchas veces mis amigos me piden que lleve mis CDs para ponerlos en los carretes, o en las fiestas. Yo siempre accedo gustosa, ya que para mí siempre es un placer, en vista de que toda la música que ando trayendo claramente me gusta... pero sigue pasándome que los prejuicios musicales me cortan la inspiración y a veces incluso el ánimo. Me ha pasado tantas veces tener que sacar a alguien de la radio porque (léase como un grito escandalizado, acompañado de una mirada atónita) "¡cómo poni a (a elección)!", siendo que los habitantes en cuestión jamás han escuchado realmente a tal personaje musical, y por ende, ni siquiera saben de verdad cómo se siente. Reaccionan con una velocidad impresionante, rechazando toda vinculación a él, como si pudieran mancharse con la imagen que alguien dijo que vendían... y ahí es cuando puedo ver con tanta claridad que hoy, la venta de la música, también se entiende como la venta de un modo de ser, de un estilo de vida, de una imagen.

¡Y qué tontera!, opino, todo ese juego de identificaciones... ¡porque uno es tan móvil como la música misma! ¡uno puede tener toda la que le guste! ¡nadie puede decirle a uno: no mires, no disfrutes eso! ¡nadie debería limitar a nadie, ni amenazar con aguar su fiesta!... pero ahí están quienes tienen tanto miedo de proyectar una imagen que creen inadecuada para sus fines generalmente "mejores", "más sabedores" (debería poner sabihondos, pero la palabra no coincide con la imagen de la que hablo jeje), o "más cool", que despojan esa música no sólo de ellos mismos, sino que de todos quienes son influenciados por ellos, que, por supuesto, luego tampoco quieren tener nada que ver con el músico paria, ¡cuando hay música que es un aporte tan grande! Y esa música no es siempre la que no se imaginaría en primera instancia, principalmente por esto mismo de los prejuicios.

Que no se me malinterprete. Tampoco soy de esas personas sádicas que andan tratando de obligar a la gente a escuchar música que no quieren. De hecho, estoy muy a favor de que cada quien escuche a quien se le antoje, ya que también he pasado por la desagradable actividad de tener que sobrevivir horas enteras escuchando música que no es de mi agrado, sólo porque alguien - con anhelos de iluminado, y no en el buen sentido - se ha autoimpuesto la misión de educar a los presentes, sin importar si ya el largo rato sin poder agarrarla signifique que probablemente ¡no hay futuro! (aunque otras veces he descubierto en sospechosas novedades el mejor de los futuros)... pero, los prejuicios de los que hablo primero son realmente otra cosa, me refiero a eso de dar la espalda sin ni siquiera mirar a qué se le dio. Es casi como esas películas gringas donde los niños huyen del que tiene anteojos, sólo porque no es conviente para su imagen, cuando el niño de anteojos luego de unos años, además de ser simpático y buen amigo, puede llegar a ser ¡el sucedáneo del mismísimo Brad Pitt!

Quizá estoy exagerando sólo por molestia a la entrevista que leí el otro día en la Revista Ya Joven. En ella aparecía la Elisa Montes, ex Supernova, como una de las chicas de la radio, diciendo que jamás daría cabida en su programa a música proveniente del Club de Mickey (el cual, en USA, fue el que dio a luz a cantantes como Christina Aguilera, Justin Timberlake y la Britney Spears). ¡Qué patudez más grande! ¡Si ella viene de la versión más parecida a ese Club que existe en el medio chilensis!

Más que eso (a final de cuentas, es la conductora, y tiene derecho a elegir), lo que podría decir que me indignó realmente, fue cuando salía que, a la última persona que llamó pidiendo reggateón, ¡le cortó!... ¡Cómo tanta falta de educación!... Es cierto que los medios no la ayudan mucho, porque lo contaron casi como una gracia natural de gente cool, entonces quizás ella lo encuentre muy choro, pero igual no hay que olvidar que, si en el pasado, otra que se las diera de alternativa hubiera estado recibiendo llamadas, ¡a la primera persona que le hubiera cortado habría sido a quien hubiera pedido Supernova! Eso se llama morder a la mano que se alimenta (por mucho que ella diga que le debe la carrera a su ex-grupo), y se llama también pretensión divina, o algo así parecido, y nada menos que eso. Además, ¿quién es ella para andar criticando los gustos de la gente, para decir si el reggaetón es malo o bueno? ¿quién es ella para cortarle el teléfono a alguien, cuando podría haber dicho, por último, "hey, acá no escuchamos eso, que te vaya bien"?

Si a mí no me gustara Supernova, concluiría esto diciendo, que antes ella justamente complacía al peor de los gustos... ¡pero a mí todavía me gusta! aunque en exceso sea irritante (al menos para mí)... todavía escucho "Disco Groove", "Tú y yo", "Sin ti soy un fantasma", y "Maldito amor", entre otras (teniendo incluso versiones karaoke de algunas canciones), aunque ahora cuando lo hago a veces pienso que esa música no es realmente de quienes la cantaron, ya que, habiendo leído el reportaje, no parece ser algo que a la Elisa le haya salido del corazón (no por lo que dice de su pasado musical, sino que por cómo trata a otros grupos de música popular), sino más bien un cúmulo de muy benefactoras circunstancias, y así el lazo con Supernova aparece como una deuda más que una vinculación, lo que me molesta bastante, porque siento que le quita a las canciones el alma que les dio forma entonces...

Pero, por otro lado, yo no perderé la música por unos tontos prejuicios, aún cuando quienes la protagonizaron pudieran hacerlo.

sábado, junio 24, 2006

FAN DEL MAGO DE OZ

¡Me encanta El Mago de Oz! Cuando chica la veía con mis primos todos los fines de semana, en los almuerzos familiares. Mi abuelo tenía una colección enorme de películas BETA, y nosotros siempre elegíamos la misma, sin importar cuánto otro cine replegásemos en eso.

Luego pasaron muchos años sin poder verla, porque aunque sabía que estaba en video y luego en dvd, simplemente se me escapaba. Supe que la daban harto en TV Cable pero ahí tampoco tuvimos éxito.

Hasta hace un par de semanas, cuando arrendé el DVD all inclusive.

Entonces fue increíble y me emocionó hasta la médula. Volví a sentir la historia con la misma fuerza en que lo hacía entonces, y de paso me di cuenta que me sabía todas las canciones de memoria, aún cuando hace muchos años que no las cantaba, volviendo entonces a cantarlas de nuevo... También pude darme cuenta de muchos errores de concepto que entonces no había notado, al mirarla ahora con ojos más experimentados que en esa época, y probablemente menos inocentes, como esto de que, al final, los que buscaban corazón, cerebro y coraje los obtienen sólo porque se les ha validado a través de trofeos. ¿Qué consejo es ése, que uno sólo vale con aprobación y títulos de otros? ¡Pareciera! Ah, pero en todo caso no me importa, sigo siendo fan de la película y al parecer no me causó ningún daño tal enseñanza, así que filo.

Son las preguntas que me hacía de niña, y que ese día volví a hacerme las que me llaman la atención entonces:


1. ¿Por qué a la bruja se le encogen los pies cuando les sacan las zapatillas rojas?

2. ¿Por qué si la bruja del norte era buena, no mató ella misma a la bruja antes?

3. ¿Por qué si la bruja del oeste puede hacer magia, no se hace con ella unas zapatillas rojas, en vez de tener que heredar las de su hermana? (Esa es parecida a porqué el Coyote no se compra simplemente un Correcaminos en vez de comprar productos ACME... jeje).

4. Si la bruja del norte dice que sólo las brujas malas son feas, ¿por qué le pregunta a la Judy Garland qué tipo de bruja es? ¿acaso la encuentra fea?

5. ¿Qué hubiera pasado si Dorothy hubiera seguido el camino rojo en vez del amarillo? ¿Y adónde iba ese camino rojo? (hoy creo que tuvo que ser el amarillo para que pudieran contrastarse sus zapatillas rojas).

6. Dorothy encuentra al espantapájaros cuando llega a una bifurcación del camino. ¿Cómo es que después eso deja de ser un tema? Se van juntos y nunca muestran por cuál camino, ni por qué ese. Ah, y nunca se les pasa por la cabeza que pudieran no llegar.

7. ¿Por qué el espantapájaros tiene corazón, y el hombre de lata, cerebro?

8. Si el hombre de lata se oxidaba cada vez que lloraba, tenía agua adentro en alguna parte. En ese caso, ¿cómo es que su interior no estaba ya oxidadísimo?

9. ¿Por qué el león cobarde aborda a los caminantes, si no tenía intención alguna de comerse al perrito Toto?

10. ¿Y qué come el león cobarde? Pareciera que nada, y en ese caso ¿cómo está de tan buen humor si pasa a dieta toda la película?

11. ¿Cómo nacen seres vivos como los espantapájaros y los hombres de lata, si no hay espantapájaras ni mujeres de lata?

12. ¿Por qué todo en la ciudad Diamante es verde, cuando en el caso de aclimitarse todos debiera ser en blanco?

13. Si la bruja mala del oeste es mágica, ¿por qué tiene que darse el trabajo de subirse a su escoba para dibujar en negro la amenaza a Dorothy? ¿no puede simplemente hacerlo con magia?

14. Si la bruja mala sabía que el agua iba a matarla, ¿cómo es tan tonta de tenerla ahí al alcance de cualquiera? ¿acaso tenía anhelos suicidas?

15. ¿Y para qué querría agua? Si claramente no podría ni tomarla, ni bañarse con ella, y su castillo no era precisamente un monumento a la limpieza.

16. ¿Por qué el mago de Oz se va de vuelta a Kansas justo cuando llega Dorothy? ¿Acaso no era feliz viviendo como un rey? ¿O es que justo cuando llegó Dorothy se acordó de sus orígenes?

17. ¿Por qué la gente no se enoja cuando ven que el Mago de Oz no es un mago, y en vez van todos a despedirlo?

18. ¿De dónde saca el tal Mago el globo aerostático si se suponía que se lo habían requisado al llegar?

19. ¿Por qué Dorothy tenía como preferido al espantapájaros, cuando el hombre de lata, y el león con su permanente y lacito rojo, eran también tan exquisitos?

20. Y por último, ¿por qué tanto apuro de Dorothy de volver a casa, cuando en el mundo de Oz pasó las aventuras de su vida y encontró "a los mejores amigos que alguien puede tener"? ¿no podía tampoco alguna vez volver como se supone que lo hizo el mago de Oz en su globo? Si no, ¿por qué la magia funcionaba sólo para algunos?


Jejeje... probablemente no todos sepan tantos detalles, pero ¡tenía que poner estas preguntas! Por lo demás, mi intención no es desarticular su magia... ya que me parece tan increíblemente mágica como la primerísima vez.

Toto... I've got the feeling we're not in Kansas anymore...


pd: al parecer no fui la única que se vio influenciado por ellos :p


martes, junio 20, 2006

La guardadora millonaria!

De vez en cuando trabajo en peguitas entretenidas en las fiestas: de barwoman, o cajera. Entonces paso las horas más curiosas a la vez que fascinantes en aquella cúpside del mundo carretil en donde donde todos te tratan bien porque todos, ¡todos! quieren ser tratados de forma especial y aprovechar contigo tu poder, aún si no te conocen, ya que eso no es una excusa, sino que incluso una razón para hacerlo.

Por lo general esas noches son muy divertidas, pese a todas las peleas, ya que nunca dejan de pasar cosas insólitas y meritorias de ser contadas después. A finales del año pasado, por ejemplo, en una fiesta en un taller de Miraflores, tres tipos querían entrar gratis cerca de las 5 de la mañana, cuando ya el asunto estaba acabándose. A uno lo habían pateado, pero todos tenían la misma cara, y sumando a ello la altura similar, y la vestimenta parecida, eran casi como un dibujo tridimensional en tamaño real de los tres tristes tigres.

En esa ocasión yo andaba defendiendo la caja, y, como tal, tuve que resistirme a la entrada gratis, más porque el dueño de la fiesta que aún esperaba sumar más monedas, me estaba mirando, que por afán propio... pero al final, considerando la hora, cedí ante una condición tan pintoresca que pensé que sería rechazada: que los tres juntos me cantaran un canon, con entusiasmo digno de merecer la entrada.

¡Y lo hicieron! "En un lejano bosque, cantaba el cucú", inició uno; "Cucú le llamó", secundó otro y luego el tercero entró donde pudo... Las risas en el sector entonces fueron generalizadas, la vergüenza de ellos se convirtió en puro sentimiento campante, y luego en una pura buena onda general.

Las noches a veces traen sorpresas de las maneras más insólitas, y cuando se está trabajando en ellas, más que estar inmersa, se tiene la particular posición de poder mirarlo todo desde afuera.

Este sábado me tocó trabajar otra vez, en una fiesta en una casa abandonada en Apoquindo, y esta vez en la guardarropía, una pega que nunca había hecho antes. Fui con mi amiga Mane a tomar tal desventajosa posición (la menos deseada a la hora de trabajar, por la simple y adolescente razón de que es la menos sexy para pinchar), sin importarnos el hecho de que los que la hacían tuvieran un par de años menos de nosotros. Llevamos, además, nuestro propio mini-bar, con hielera incluída y un par de lujosos vasos piscoleros de plástico colorido y grueso.

Nos fue bien. Nos entretuvimos; bailamos sin importar lo limitado del espacio; regateamos profesionalmente; cuidamos a un par de personas borrachas que durmieron por un rato en el asqueroso suelo de la piecita donde estábamos; nos turnamos para carretear fuera y de paso conversar con los que trabajaban en la barra, cómplices en la noche; nos impresionamos por lo linda que es la ropa de las personas hoy en día y discutimos la idea de robarla y venderla porque ganaríamos el triple (en broma, claro); peleamos con un par de tipos curados que nos querían robar el mini-bar, de los cuales uno, enojado, llegó a escupirnos piscola; sacamos el teléfono y hasta el MSN de otro par igual de alzados pero mucho más educados y lujosos; jugamos a ser policías de películas de acción bloqueando la entrada a la guardarropía cada vez que cortaron la luz (por lo menos en 8 ocasiones), protegiendo la mercancía prestada y propia; conversamos con los otros que estaban trabajando en la parte musical, y etc.

Terminamos temprano: los pacos vinieron y cerraron el local poco pasadas las 4 de la mañana. Como está prohibido hacer fiestas con fines lucrativos y se suponía que era un mero cumpleaños, mi amiga y yo figurábamos contando la plata, y comentando que teníamos que esconderla antes de que llegaran los pacos, cuando justamente uno de ellos se apareció apoyado en la puerta. Yo lo vi parado ahí, vestido de verde, medio sonriendo como un pájaro extraño, con expresión triunfante de habernos pescado, mientras mi amiga seguía hablando sin notarlo.

Diría que ahí fue el broche de oro de la noche. "Mmm", dijo el carabinero, apuntando con su mirada a las monedas que estaban en la cajita, que eran bastantes (por suerte habíamos sacado los billetes). Mi amiga y yo nos miramos serias y paralizadas, hasta que yo, envalentonada, por las horas amplias de diversión y juerga, me tiré a salvar la situación, diciéndole, con toda la coquetería disponible y a disponer: "Señor policía... ¡es la propina que nos dejaron por haber hecho tan buen trabajo!".

Quizás no fue resultado de mi encanto, sino que del cansancio y pocas ganas de pelear, pero lo cierto es que el hombre nos sonrió de forma parca pero cómplice, dio media vuelta y se fue. Mi amiga y yo también nos fuimos, rápidamente y cada una con 20 lucas muy bien ganadas... Al local le sacaron dos partes, como era de esperarse, pero nosotras, como microempresarias que corrimos dentro del carrete nuestro propio negocio (siendo llamadas para eso), no teníamos mono que pintar ahí, y tuvimos alegre libertad de poder virarnos.

¡¡¡Cómo no estar agradecida de la vida en noches como esas!!!

sábado, junio 17, 2006

¿Por qué la gente ya no lee?

Cuando era chica me devoraba los libros, mucho más que ahora. Podía pasarme horas enteras leyendo, y así igual eran todos los otros de mi familia. Íbamos siempre a la Biblioteca del Instituto Cultural de Las Condes, con mi mamá y mis dos hermanos grandes, y arrendábamos tantos libros que teníamos dos carnets de biblioteca en vez de uno, para todos. Y así fue como crecí.

Por otro lado, mi hermano chico, que tiene harta diferencia con nosotros, nunca leyó demasiado (aunque lee el diario). Según mi mamá es porque ella dejó de leer tanto, y entonces él no tuvo el ejemplo. Yo no creo que haya sido eso, sino que todos y no sólo ella, hemos dejado de leer por la simple y quizás vergonzosa razón de que ¡la tele hoy es tan entretenida!, y además mucho más fácil de entrar en, ya que para hacerlo prácticamente no se necesita concentración. Y hace unos años, no había esa tele; estaban los canales nacionales, y las teleserie existían pero la mayoría eran lentas, y el peak de diversión televisiva era el Desjueves, Contacto, Informe Especial, o el Sábados Gigantes, momentos así, buenos, pero escasos, porque, además, pese alo entretenido que pudiera ser un programa, luego siempre había una hora en que todos los canales se apagaban inexorablemente.

Yo creo que si las largas tardes o las noches semanales siguieran siendo fomes, sobretodo en aquellos tiempos más tiernos y más lentos, mi hermano chico habría leído igual por iniciativa propia ante el posible aburrimiento, pero por otro lado también hoy existe el Internet y el MSN que es algo tan entretenido que también se come las horas de formas camufladas pero absolutamente reales. Y es cierto que también está la opción de salir a pasear afuera, o juntarse con los amigos, pero esas salidas no quitan la existencia de las horas solas, en donde uno siempre se sumerge en donde realmente quiere y en donde uno se recrea verdaderamente, se escucha.

Y esa es la impresión que a mí me da, algo tan simple como eso, sólo espacios cotidianos que prefieren llenarse de otras formas más fáciles, aunque no necesariamente más entretenidas. El problema es que tanto la televisión como el internet provocan vaivenes que a veces otorgan mucho conocimiento pero que otras no llevan a ninguna parte, pero por otro lado está el tiempo, y es que los libros pueden tomar tanto tiempo que, aunque yo sigo leyendo (no tanto como antes, y más libros de estudio que novelas), admito que me la pienso antes de decidirme entrar a una historia, porque entonces tendré que termianrla y volarán los días... aunque luego también es cierto que a veces gasto el triple de tiempo en ver repeticiones de series de televisión, y sin darme ni cuenta.

Como se ve, las ideas pueden contradecirse, pero no el hecho de que es un tema. Para terminar podría venir la típica pregunta: ¿Los libros o la televisión? y yo contestaría que un poco de todo, y sin temor, ya que la tele además está cada día más culta y a veces expone en documentales lo que uno se demoraría meses en condensar, aparte de ser un indiscutible punto de reunión... ah, pero, por otro lado los libros, son siempre un viaje privado, una ventana a la ensoñación.

¡¡Y otra vez la indecisión!!, si no fuera porque no hay que elegir realmente :) .


Nota: La biografía no la he puesto todavía porque no la he terminado y ha pasado mucho tiempo, pero lo haré luego. Para ilustrar, apliqué fotos familiares que me pareció lo más sencillo: de arriba hacia abajo, yo cuando era chica, mi papá en Pucón en 1994, mi hermano grande cuando era chico, y yo hace un par de años en la playa.

domingo, junio 11, 2006

Aviso

Mi pc tiene los viruses del mundo, y se hace imposible escribir. Estoy tratando de limpiarlo y apenas lo logre ¡volveré! Espero que luego...

lunes, junio 05, 2006

Oh quien fuera hipsisila que dejó la crisálida

Fue hace poco más de un año que empecé este blog. Entonces fue como si anduviera simplemente haciendo y deshaciendo tejidos, como la Penélope de La Odisea; un trabajo dulce y algo anónimo, quieto en sí mismo, principalmente porque nadie más que yo lo leía realmente, hasta que aprendí cómo conseguir visitas y sindicalizar el sitio... Entonces, de a poco, pero segura y también alegremente, pude ir conociendo la energía del interactuar con otros a quienes les interesaba lo que yo escribía, y que de vez en cuando me retroalimentaban, pero aún así nunca dejé de sentirlo tan íntimo como si fuera una conversa en el balcón de cualquier edificio, o en la noche de cualquier parque; como si los lectores y yo misma fuéramos una prolongación de mis sueños... una fusión, una sola voz reunida, hecha de presentes, y observadores también.

Todo esto fue dulce, y muy gratificante, pero la dulzura no era lo que yo realmente buscaba, o al menos no mi objetivo inicial, ni último; éste era más preciso, incisivo y también más impresionante que eso: el de decir la verdad. Quería (y quiero) mostrar cómo son realmente las cosas acá, en el mundo donde yo vivo, en donde me ha tocado estar, y remecer con ello: quería (y quiero) incluso hacerlo de forma escandalizadora, pero no por un sentimiento sensacionalista, sino que por una necesidad que se me hacía (y se me hace) casi como un servicio cívico.

Por la liberación.

Me pasa que siento que, en el mundo donde vivimos, nadie dice realmente nada. Las personas andamos tanteando a oscuras. El amor, la amistad, la religión, la familia, la carrera y todas las otras cosas, se comparten pero de una forma, en general, bastante retorcida. A veces ni las personas más cercanas a nosotros se atreven a mostrarse. Y eso es bastante duro.

Sé que hay razones de peso para ello, y que yo misma, muchas veces, he sido así, pero esta falta de cohesión, esta soledad compartida, me hizo ambicionar un lugar en donde pudieran decirse las cosas, tal como son, como cualquier espectador las ve (en este caso yo), y no sólo de una forma universal, sino que relativa a la vida específica que alguien vive (otra vez yo); dar así a luz a una especie de Sex and The City, pero en donde corrieran también todos los otros temas... uno de mi propio lugar, y de mi propio medio.

Contar la verdad de una mirada es una liberación remecedora, porque siempre lo es la sinceridad. Y porque de una persona se puede llegar a todas las demás.

Esa fue mi idea inicial, pero no me atreví a hacerla. Mostré, como un buen caleidoscopio, historias o impresiones cuyas reacciones fueran completamente libres, en el sentido de que nunca condicioné (o casi) a nadie a pensar o sentir algo en específico. Y eso estuvo muy bien, porque tampoco querría condicionar en otros escritos, pero me mostré demasiado poco y quité todas las partes más divertidas.

Entonces hubo belleza, pero ningún compromiso. Ningún alivio para quienes quisieran encontrar a otra persona, humana, viviendo entre ellos. Ningún compartir desnudo y verdadero. Ningún verdadero desafío...

Lo cierto es que aún no me atrevo a seguir mi idea hasta los últimos propósitos, y no creo que lo haga por completo hasta poder venderla mejor, o algo así, y entonces poder validar tal salto (jaja), pero creo que ya es hora de que empiece a abrirme un poco más. Que deje de hablar de lugares difusos y empiece a hablar de los concretos. Que empiece a definir un poco más mis propias impresiones, porque eso es darse y conocer, y porque eso no significa que otros vayan a dibujar las suyas como las mías... Creo que hay tantos temas que desarrollar y tanto que decir, pero tampoco quiero pasarme a llevar a mí misma, ni a mis seres conocidos, ni a nadie, desnudando intimidades.

Entonces, como se imaginan, he andado en una encrucijada, y es por eso que no he escrito cosas nuevas, sino sólo reciclando... porque estoy buscando una forma de hacer esto de un modo bueno, inteligente y útil. Un año fue suficiente para dejar vislumbrar cosas, sin entrar en ellas, y por eso desde entonces he callado... pero eso no significa que haya abandonado a este proyecto, ni a la retroalimentación, ni a ese espacio de mí misma. Creo que hay una forma de direccionar mejor mi blog a estos fines que ya dije, y lo primero a hacer es convertirlo en uno más personal, aunque no mucho más, y dejar las historias tan cuidadosamente escritas para al libro que escribiré en el futuro, que ya he escrito de formas erráticas, porque la misma naturaleza sincera no necesita tanto cuidado y tanto redacción, y porque además últimamente no he andado con mucho tiempo, entonces no puedo producirme tanto. Quizás esto baje el nivel, pero es un riesgo que hay que tomar. Por último, creo que para comenzar esta nueva etapa, deberé presentarme un poco mejor. O mejor dicho, presentarme por primera vez.

Probablemente el próximo post trate de esto.

Hasta entonces!! y, si siguen a bordo, BIENVENIDOS A ESTA NUEVA ETAPA!!

Y, a propósito, justo cumplí 25 años hace un par de semanas :)

viernes, junio 02, 2006

MOMENTO

Con ojos felinos
llenos desde dentro
de alucinante luz
amarillenta
dijiste
palabras enormes que
no recuerdo,
sino sólo
el temblor de tu boca
camuflado
y otra vez el precipicio
cayendo
de esos ojos.

(1999)

martes, mayo 23, 2006

El mejor mail sentido que me han mandado en la vida


From: Nicole Keller
To: galgata@yahoo.com
Subject: No eres digna de subject
Date: Tue, 29 Sep 1998 14:01:50 PDT

Persona:

Si tú no te das el tiempo de escribirle a tu prima favorita para contarle tus cosas y que ella te cuente su relación amorosa, no mereces su amistad. No le respondiste el pasado e-mail y sus llamadas no son contestadas. Ella es una persona dulce, amorosa, simpática, que habla en tercera persona y necesita de tu amistad.

No la defraudes.
(publicado con permiso de la aludida)

jueves, mayo 18, 2006

GAVIOTA

Una gaviota
revuela
en mi interior...

Tiene hambre.

Yo ya no puedo mantenerla
y le he dicho que se vaya
que hay mejores lugares
en donde pueden
cuidarla.

Pero ella se limita a voltear su mirada,
gorjeando lentamente
con su estómago minúsculo.

(2000)

viernes, mayo 12, 2006

El viejo y la luna

Posted by Hello


Verano de 1999, trabajos. Tenía 17 años y estaba en un bosque de película en lo más alto de Curarrehue (IX Región), junto a toda mi cuadrilla, haciéndole la mediagua a un viejo ermitaño que llevaba tanto tiempo solo que ya no sabía bien hablar porque se le habían ido olvidando las palabras.

El sector era precioso. El viejo nos mostró su huerta, sus 4 perros, algunas ovejas, y el río que cortaba con su fuerza el cerro. Su casa era de una madera oscurísima por toda la lluvia, y estaba media podrida, pero ayudaba al misticismo del lugar, muy cercano a un centro mapuche donde hacían nguillatunes para llamar a la lluvia (por el cual también pasamos uno de esos días).

Con el tiempo, que igual fue bastante corto, el viejo cada vez se comunicaba más, y de forma menos arisca, como el lobo del principito. De vez en cuando sacaba palabras muy grandes y rebuscadas lo que nos extrañaba, hasta que un día finalmente nos contó su historia. Venía de una familia con plata y educación, de Talcahuano. Había vivido bien, con bastante lujos (incluso había ido a la universidad cuando nadie iba), y sido feliz. Tenía una vida hecha y hecha en alegre paz, hasta que un día encontró a su hermano con su futura mujer... Entonces él simplemente no lo soportó, se sintió destruido, y ahí fue cuando decidió que todas las personas en la Tierra eran mentirosas, y se fue. Nunca llamó a nadie y ni siquiera sabía si su familia seguía viva en alguna parte: había perdido toda confianza en el ser humano. Sus amigos desde entonces fueron las plantas y los animales, a los que le hacía cariño mientras hablaba.

Fue impactante, pero no tratamos de decirle demasiado, después de todo, el remezón había sido hace unos 50 años, el daño ya estaba hecho, y él ya se veía bien y había encontrado su manera. Eso sí, después de la impresión, no nos resistimos a discutirle el que toda la gente fuera mentirosa, y el que fuera razón lo sucedido para alejarse de todo el mundo, por horrible que haya sido. Queríamos traer un poco de descanso, justicia, visión o esperanza, pero él insistía en la maldad básica del ser humano, la explicaba como una realidad, un concepto, con actitud dulce y didáctica, y daba argumentos y argumentos para apoyarse, los que nosotros contestamos, ágiles y motivados, inmersos en la discusión. Todos estábamos interesados y cómodos (viejo incluido), disfrutando la conversación.

Y entonces pasó lo inesperado. Se acordó de algo que le iluminó los ojos, probablemente el argumento final, tragó aire, levantó la mano y dijo, triunfante, algo así como: "Cachen lo mentirosa que es la gente que una vez escuché por la radio que el hombre había llegado a la luna... A la luna!!... Cómo alguien podría llegar alguna vez a la luna!! Mentirosas personas, nunca más escuché la radio." y sonrió orgulloso, concluyendo lo que él pensó que era la demostración definitiva de que había ganado la discusión. Le faltó poco para hacer la reverencia.

Nosotros nos quedamos callados.

(reciclado; 18 mayo 2005).

miércoles, mayo 03, 2006

Un poco de filosofía callejera

En alguna parte alguna vez leí que los perros lazarillos saben cuándo cruzar la calle no por el color de las luces de los semáforos, ya que no pueden reconocerlos, sino que por la posición en que están. Rojo, el más alto. Amarillo, el de al medio. Verde, el de más abajo.

Desde entonces cada vez que miro un semáforo me río sola pensando en lo divertido que es que, tal como en la pura y cotidiana vida real, el "stop" pase cuando uno anda con la guardia alta, y el "pase" con la baja.

Sólo a veces, claro... :p

lunes, mayo 01, 2006

La noche inmensa

Es la noche inmensa.

"¿De dónde vienes?" - me pregunta -
"¿Qué has sentido, qué has hecho...?"

Pero en la noche inmensa yo sólo soy
...
silencio.

(2006).

jueves, abril 27, 2006

Fly me to the moon

Aunque todas las Cuatro Estaciones de Vivaldi son buenas, hay una parte sublime que suena como si se cayera el cielo.

Escuché aquella parte (3er Movimiento del Verano) hasta rayar el CD de oferta de mall en donde lo tenía; incontables veces, a todo volumen, siempre levantando los brazos, cerrando los ojos y sintiendo ráfagas de indomesticada energía bajando por mi espalda... invocando como una chamana, expresándome como una bailarina, sometiéndome como una súbdita, hechizando como una bruja, jugando como una niña, implorando como una esclava, debatiendo como una abogada, riendo como una enamorada, soñando como una visionaria, sintiéndolo como una artista...

Maravilloso.

Después anduve un tiempo huérfana de esa música, hasta que el domingo pasado supe de un concierto a luca (luca para estudiantes) en la Casona de la Universidad Andrés Bello. Sin pensarlo dos veces, fui incluso elegante; expectante y nerviosa, como quien se arregla para encontrarse con un amante perdido que vuelve a casa.

Al llegar vi que las personas casi no cabían en la sala, pero aún así, al iniciarse el concierto, no hubo entre los espectadores más que un completo silencio, dejando así a la música inundar la habitación entera... Me sentí tan traspasada de sentimiento como si no hubiera nadie más que yo ahí, todos los extremos del universo convergiendo en mi propio latir, en mi propio sentir... hasta que miré las caras de los otros presentes, y se veían tan transportados y a la vez tan unidos, como un engranaje perfecto en un perfecto reloj musical, que no sólo pude sentir mi propia emoción, sino que también reverencia por la comunión de todos juntos sintiendo, y por la fuerza del sometimiento cuando algo cala adentro para todos... cuando ese algo es universal, como la música.

Así, no hay nada que pueda decir yo, ya que tal sentimiento no lleva palabras, sino sólo concluir que, a mi parecer, la música siempre será una bendición: Lo saca a uno de sí mismo, y es como si le ordenara la cabeza... Todo ese rato que estuve ahí el domingo, quedó en mi memoria como una sola mancha colorida de placer y de paz, sin nada más que bendición y encanto. No pensé en nada. No recordé nada. No planeé nada. No hice más que estar ahí, recibiendo el arte y suavizando mi alma. Limpiándome. Disfrutando. Y sin ni siquiera darme cuenta de eso, porque ni me detuve a pensar en mí...

Fue sólo después del concierto, cuando, esperando que desocuparan el estacionamiento, al ir a caminar un rato por los jardines del lugar, llenos de árboles y de pasto, me di cuenta de lo bien que me había hecho, ya que realmente me sentía como si estuviera drogada, y como si en cualquier momento pudieran aparecer duendes entre los matorrales y las callampas...

Creo que si hubiera pasado lo último, habría intentado hacer caer el cielo con mis dotes de orquestista imaginaria.

viernes, abril 21, 2006

Las malabaristas

Ayer salí con mi amiga Asunción. No pasábamos un buen rato juntas desde una ida a almorzar, hace ya casi tres años, pero igual encontrarnos fue tan cómodo y gracioso como si nunca hubiéramos dejado de vernos.

Es divertida la vida cuando uno vuelve a entrar a esos lugares que, por un tiempo, ha dejado. Lo que es realmente de uno y la huella que se ha impreso, parece brillar con una fuerza especial. Aquella amiga conserva recuerdos que una ha perdido, sabe exactamente quién se ha sido, y por ello es capaz de clasificar, en la vida actual, cuáles cosas en ella son realmente propias y cuáles han aparecido por un miedo, una equivocación, o un mero desajuste. En otras palabras, ella puede saber si uno se ha perdido, y por eso mismo ayudar a encontrarse. Y viceversa.

Aunque las dos andamos en un período complicado, ayer fue principalmente la risa. Primero, por tomar té en su casa pan con palta, como si todavía estuviéramos en básica, sólo que esta vez, en vez de haberme ido a dejar mi mamá, me pasó a buscar ella, en el flamante y adulto auto que se ganó trabajando en un viaje al otro lado del océano.

Luego, la acompañé en su trabajo de periodista a sacar fotos para la Avant Premiere de “Iluminados por el Fuego”. Yo haciendo caritas para que la gente se riera, y hasta posando con algunos que no querían salir solos (como la conductora de Etc Tv), de paso cruzando alguna que otra palabra con el guapo de Gastón Pauls y sintiéndome muy adolescentemente top por eso. Y después la película, buenísima, pero demasiado sangrienta para ambas, considerando las semanas malignas en común, la cual gocé viendo pero por la cual también, al terminar, la reté, alegando “¡cómo me llevai a esta película!”, y entonces la risa de las dos.

Terminamos la noche en Las Urracas, en donde hubo una recepción post Avant Premiere, y en donde, no conformes con ya estar en el VIP (al cual nos colamos descaradamente), nos instalamos en la parte extra VIP, prácticamente codeándonos con los famosos, pero tan interesadas en la actualización nuestra que, aunque de vez en cuando cruzamos las coquetas miraditas de rigor, al final ellos sólo fueron imágenes fugaces mientras vaciábamos en la cháchara el exquisito vino de la enorme copa, al tiempo que las vivencias que marcaron este último tiempo.

Y entonces fue cómo, pese a lo exacto del lugar donde estamos ahora, miré a mi amiga y pude ver pasar, como en un desfile, los muchos disfraces que hemos vestido a lo largo de los años; el de la niñita de básica que inventa canciones, el de la scout que pasea, el de quien, con un cuerpo todavía de niña, va teniendo sus primeros pinches, el de la canchera recién graduada y así sucesivamente, y ahí fue cuando recordé cómo, con los amigos de verdad, aunque pase el tiempo, uno siempre es uno mismo, porque por ejemplo ayer, a pesar de todos los cambios, me sentí exactamente igual compartiendo con ella a como me sentí en cualquiera de esos otros momentos... Siempre hemos sido las mismas, porque las bases de nuestra amistad están a un nivel más profundo que los meros acontecimientos, como ocurre en todas las amistades verdaderas.

Refrescada y divertida, cerré la noche llegando a mi casa ya caminando mal, maravillada de cómo la vida se había desplegado para cada una, de forma tan maravillosa y sorprendente, que aunque en ocasiones sea dolorosa, vale la pena vivir... pero más maravillada aún de cómo las conexiones que la gente se encuentra en esa vida, siguen siempre despiertas y esperando.

Lo mínimo, dicho sea de paso, considerando lo malignas que son algunas semanas... :p

jueves, abril 13, 2006

Blow my mind

Tenía sólo unos 5 años cuando me amigué con la oscuridad.

Era Concón, en enero de 1987. Mi hermano grande y yo compartíamos una pieza en la playa, y a la hora de dormir él apagó todas las luces cercanas y cerró la puerta, viendo por primera vez yo una oscuridad absoluta, que aunque lloré en contra, mi calidad de hermana chica la convertía en una imposición irrevocable.

En mi concentrado e irritante llanto, creí incluso que mi hermano gozaba, de esa forma maliciosa pero cuidadosa en la que gozan los hermanos grandes cuando molestan a las chicas... pero entonces él me sorprendió diciéndome, en el tono más didáctico posible para sus 9 años y con la suavidad de quien comparte un secreto: “Oye, pero no llores po...”, y la olla de oro: “Fíjate bien, que la oscuridad nunca es completa... uno siempre puede ver figuritas de colores....", y ante mi sollozada incapacidad para encontrarlos, "Siempre se ven, pero si aprietas los ojos va a ser más fácil... y después vas a poder verlas sin arrugarlos”...

¡Y así era en verdad! Pequeñas figuritas de colores que muchos años después supe que sucedían por la estructura del ojo mismo y el líquido que lo baña, pero que aún así me ahorraron muchas ocasiones de llanto ya que el consuelo persiguió a mis ojos, y ellos siempre estuvieron conmigo, otorgándome lucecitas aún en las noches más oscuras, de ser buscadas.

Y eso no fue lo único que mi hermano me dijo entonces. También me habló de un zumbido que uno siempre podía escuchar, aún en el silencio más profundo y que me hizo ver que, tanto como no había oscuridad completa, tampoco había ese tipo de silencio. Y así no sólo me hizo sentir protegida, sino que también abrió mi mente: El mundo era algo amplio en lo que convenía fijarse, porque en general había mucho más de lo que uno ve a simple vista... Con paciencia uno podía no confundirse, y dejar de temer cosas a las que uno había temido sin ni siquiera haberse detenido a mirarlas... como la oscuridad.

... Años después leí en una revista científica que los colores en la ya tan mencionada oscuridad no es que no se vean, ¡sino que no están! (una forma innovadora de exponerlo), como también leí que ese zumbido distante que siempre puede escucharse, ¡es el eco del Big Bang!... y desde entonces puedo pasear por los lados más oscuros con la tranquilidad e intuición de un gato, sabiendo que en lo oscuro está lo mismo que en lo claro, y que el mundo es tan amplio y maravilloso que en el día diario uno puede oír lo que fue el origen, hace ya millones de años.

Pero, gracias a mi hermano, me paseo con la gracia de quien sabe eso ya desde los 5 años.


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