El espacio palpitante y abierto
Las configuraciones espaciales exaltan mi espíritu.Esta mañana pasé por un sendero enmarcado de unos árboles suaves y enormes, y en vez de sentirme pequeña y bajita, sentí como si mi alma se elevara con los árboles mismos, a esas alturas llenas de brisa y hojitas verde claro... es algo tan gozoso, como si se flotara, como si uno se hiciera grande con ellos.

Me ha pasado lo mismo con las grandes construcciones humanas, catedrales antiguas o teatros viejos, en donde no puedo dejar de mirar al altísimo techo, y sentir como si tuviera gozoso vértigo de caerme al revés, como también me pasa cuando veo a la naturaleza desplegada radiante frente a mí... aquellas visiones en donde la mirada se pierde entre cerros y nubes, entre espacios, a veces silenciosos, a veces murmurantes, pero siempre llenos de presencia.
Es como si entonces uno se hiciera libre con lo vasto, como si realmente se volara, perdido en esa belleza, pero perdido a salvo.

La libertad y armonía de tales espacios me emociona profundamente.
Se ha dicho que los paisajes son semejanzas del alma, y que por eso al contemplar uno magnífico, el alma se hace magnífica, y así es como no hay mejor consuelo para el dolor y las penas que un encuentro con toda esa grandiosidad.
Hoy pensaba en todo eso, y de paso sin querer recordé cómo, hace años, viendo algo impactada cómo unos japoneses sacaban fotos en un lugar del sur de
forma compulsiva, alguien me dijo que era porque, ya que ellos vivían más apretados, se volvían locos al poder extender la vista como se puede hacer en algunos lugares por acá, y por ello querían capturar aquella vastedad todo lo que pudieran... hundirse en ella.... Hoy me doy cuenta de que eso es algo que nos pasa a todos, en todas partes... y algo para lo cual a veces ni se necesita tan majestuosa naturaleza ni tan ambiciosa arquitectura, sino que tan sólo un sendero de árboles... algo que, bien sentido, no hay fotografía posible que pudiera reemplazar... ¿y por qué?
Porque las configuraciones espaciales expanden el alma.















26 Comments:
¿Cuantos años dijiste que tenías?
No puedo dejar de imaginar que llevas dentro tuyo el espíritu de algún abuelo sabio, vivido, contemplativo y paciente.
Me impresionas cuando te "vas en vola'"
PD. También me impresionan post como el del lunes
Disfruta tu perfecto balance de cordura e insanidad.
Yo lo hago.
MP,
Muchas gracias por tus palabras de aliento!!
Me ha pasado infinidad de veces eso de sentirme en unicidad con el universo, como si mi materia corporal fuese parte del árbol, la nube, los colores de las hojas, la piedra que piso. Es maravilloso, y lograste plasmarlo con sultura y humildad, te lo agradezco, tus palabras fueron mis palabras también.
Qué alegría compartir la expansión de tu espíritu frente a los árboles a través de estas palabras, leo tu blog antes de salir a una reunión importante y me voy como con el pecho hinchado después de la descripción de tus sensaciones. Ayer me pasó algo muy triste y mientras iba en el Transantiago, pasé por una avenida con unos pocos árboles de álamo que lograban llenar una ventana de puro verde, y sentí la necesidad inmensa de hacer un viaje a un lugar de completo verdor. En mi colegio había una monja que decía que cuando uno se siente mal, se tiene que recostar sobre el pasto porque él absorve toda nuestra negatividad. Quizás por eso mi color favorito sea el verde.
Besssssssos y gracias por lograr comunicar tanta armonía en tus palabras.
Gracias por tener ese espíritu tan puro...
tienes razon... en todo. lo externo expande nuestro interior.
El hombre es capaz de maravillas arquitectónicas de tamaños inimaginables. Nunca olvidaré cada salida del metro en nueva york, cuando de repente toda la ciudad te come. Las primeras veces, inevitablemente, me quedaba boquiabierto mirando los edificios y buscando el sol.
Y por eso, por la presencia del sol, la naturaleza nos supera. Hasta ahora, mientras escribo esto y veo por mis ventaas como una ligera brisa primaveral despeina los árboles al frente de mi casa... ¿cómo no sonreir?
Entiendo perfectamente lo que dices, cuando hablas del "vértigo al revéz", al mirar hacia arriba, a las bóvedas de espaciosas construcciones.
No creí que le ocurriera a nadie más.
J.C.
P.S. Lo que describes acá, es precísamente la razón por la que me encantan las tormentas, con nubes negras y bajas. Es la única vez en que puedes ver algo enorme y majestuoso sobre tu cabeza, cubriendo de horizonte a horizonte, con una sensación de poder contenido más allá de cualquier otra cosa natural.
P.S.2 Probablemente, algún día me extienda más con respecto al tema en un post propio.
Gracias monita shica por su visita a luestro blós... er suyo ta tellible entrete, congratuleishons!
Con trú lop
Grace
realmente las sensaciones que describes en algun momento siento que las he vivido.. a veces hay que cerrar los ojos y dejar que el viento solo golpee tu cara.. es casi como si te hablara..
oye y lo que dejaste en mi post.. que rico saber que a alguien mas le pasa!
Cariños..
En realidad, que agradables sensaciones.. mmmm... la altura, tratar de llegar alto alto con la vista, con el alma (aunque mi mejor amigo diga que no existe). Que me caes bien Galgata, todavía me pregunto por qué te llamas así. Un besote preciosa.
Curiosa manera de ver las alturas. Me ha gustado, y también las fotos. Saludos desde el otro hemisferio, que desde aquí si que se ven las cosas al revés ;)
Excelente perspectiva. Me impresionaste =).
El mirar las cosas desde el punto de vista contrario es expandir nuestros paradigmas de comprensión de la realidad. Caerse al revéz... notable!
Creo que una reflexión posible es, si los chinos desean perderse en la inmensidad dado que están siempre tan apretados: en qué queremos perdernos nosotros los chilenos? ¿En la inmensidad del mundo (dado que nuestro país es tan angostito...!)
uf, interesante reflexión.... aunque me hacen sentir mejor los espacios amplios del sur (como a los japoneses) que algun tipo de construcción monumental de esas (salvo el estadio nacional....jeje....)
Describiste lo mismo que siento cuando veo grandes constucciones o estoy compartiendo con la naturaleza, siento como una energia que llena mi alma, como si estuviera tocando el cielo y cualquier problema que alla tenido se me olvida en ese momento.
**Besos y Abrazos**
Claramente la belleza está en el que "sabe" mirar.
Saludos
PL
También me gusta el gigantismo y el faraonismo en la arquitectura... a menos que se lleve a cabo en Chile. Creo que en nuestro país los aquitectos están en deuda permanente e histórica con nosotros. Recomiendo las cosas pequeñas.
Es cuando te das cuenta de la majestuosidad de lo que te rodea y como esa majestuosidad te conecta con lo más espiritual de ti mismo.
Saludos.
Entonces revoleo los ojos, en el parque con los árboles agachados, tocándome el hombro y susurrantes, Marvin corriendo un poco más lejos y las nubes cubriendo el techo, las iglesias egocéntricas bailando solas a lo lejos, arrogantes en sus trajes de doscientos mil años.
Me he sentido identificada con tus palabras... lo has sabido expresar de una forma muy bella.
Y cuando vienen nuevas emociones?
no solo arboles sino la oscuridad e inmensidad de la noche, mientras ves que en cada estrella se refleja tu mirada.
besos
Es bueno sentirse tan majestuoso a veces!
Grandes paisajes que expanden el alma misma, es tan hermoso y armonioso, de verdad.. !
Loquilla,
te dejo este mensaje pa que sepay que aunque no siempre te comento, siempre te estoy leyendo.
Y gracias por tus visitas en mi bló...
Chau!
(puta la palabra difícil que tengo que verificar... seguro que voy a tener que repetir... dammit!)
asi como el universo se expande nosostros también formamdo parte de él, atravéz de tu reflexión veo que lo más dificil y que pocos percibimos es ser consciente de las dimensiones y valor de lo que nos rodea.No importa el lugar que ocupemos mientras que tengamos el conocimiento para disfrutarlo.
Holas:
Igual lo de los japoneses resulta curioso. Es bastante conocida su afición por tomar fotos a todo lo que se les ponga en frente cuando andan de viaje.
Yo tuve la suerte de conocer la catedral de Sevilla y dentro me encontré con un montón de japoneses camaramaniaticos.
Saludos, Galgata.
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